INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES

ESPERANZA DE VIDA EN LA VEJEZ

A día de hoy, la esperanza de vida en los países desarrollados es cada vez mayor. Se estima (según datos del informe 2000 elaborado por CSIC) que el 20% de la población española, unos 8 millones de personas, tendrá más de 60 años en 2020. Dos millones serán mayores de 80 años.

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esta etapa de la vida se pueden emprender nuevas actividades, aprender cosas nuevas o retomar nuevas aficiones.

“DENTRO DE 15 AÑOS, ESPAÑA TENDRÁ MAS DE 213.000 PERSONAS CENTENARIAS “

Algunos datos indican que cada 10 años sube entre dos y tres años la esperanza de vida de la población anciana y en menos de un siglo las posibilidades de llegar a los cien años han pasado de 1 al 50% para los países más desarrollados.

Abuelos centenarios

 


 LA INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES

En ocasiones, la sociedad no es capaz de integrar a las personas mayores en el núcleo social. Es necesario crear nuevos puentes entre generaciones y rescatar los valores positivos que nos transmiten los ancianos.

El hecho de no integrar a los mayores dentro de la estructura social produce consecuencias negativas tanto para ellos como para las siguientes generaciones, que dejan de escuchar y respetar su experiencia.

El lugar de los ancianos en la vida social no es tan evidente. Son las generaciones más jóvenes las que asignan a los ancianos su lugar, sus condiciones sociales y su rol a desempeñar. La sociedad solo podrá integrar a los ancianos cuando también aprenda a “vivir junto a ellos”.

 

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NUESTROS MAYORES FELICES

Envejecer es el proceso de crecer. Lo que vivimos, aprendemos y experimentamos con el paso del tiempo, nos van marcando en la vejez. Las cosas buenas de la vida, por supuesto nos benefician, pero las malas son las que pueden llegar a afectarnos la personalidad y crearnos una carga emocional muy difícil de deshacer.

Divertirse y disfrutar de las cosas pequeñas puede hacer que los sentimientos de perdida, dolor y de derrota valgan la pena. Son los hijos y los nietos los que deben velar por sus mayores para que pasen plenamente la última etapa de la vida.

Felicidad en la vejez

Enseñar a nuestros mayores a que no les importe lo que los demás digan de ellos es fundamental. Enseñar a ser libres a nuestros mayores es una de las mejores coas que podemos hacer por ellos, a que se sientan bien tengan la edad que tengan y aprender a disfrutar de los pequeños y buenos momentos que nos da la vida.

Mucha gente no es capaz de valorar lo que nuestros mayores aportan a la sociedad y sobre todo al entorno social y familiar. Hay que tomar consciencia de ello e integrar su experiencia y conocimientos en nuestro día a día.

Vamos a enumerar algunos de los valores que nos aportan los ancianos.

  1. Son maestros de la paciencia y la aceptación ante las injusticias. Son maestros en generosidad e ilusión por cuidar y ayudar a los suyos en todo lo que puedan sin esperar nada a cambio. Son maestros en transmitir la cultura popular y las historias pasadas.
  2. Son expertos en humildad, serenidad, valencia, fuerza y coraje. Todo esto lo demuestran ante las enfermedades, las incapacidades y la dificultad de tener que vivir con mínimos.
  3. Dan vida a los años y aportan sentido del humor, alegría y aceptación ante nuevas maneras de vivir.

En nuestra Residencia de mayores  tenemos muy presentes estos valores, y en el día a día siempre aprendemos cosas de la vida con nuestros residentes, la sección de Consejos de cada Martes y jueves en nuestro canal de Facebook, es una muestra de ello.

Hasta la próxima semana.